El calor, la sequedad del aire y los fuertes vientos configuran un escenario crítico que ya dejó más de 20 mil hectáreas afectadas. Solo dos zonas bonaerenses quedaron fuera del máximo nivel de alerta.
A la espera de lluvias que puedan traer algo de alivio y un descenso de las temperaturas, casi la totalidad de la provincia de Buenos Aires permanece bajo alerta por riesgo extremo de incendios. Así lo advirtieron el Servicio Nacional de Manejo del Fuego y el Servicio Meteorológico Nacional, que señalaron que las condiciones climáticas actuales elevan al máximo el peligro de propagación del fuego en gran parte del territorio.
Según los informes oficiales, prácticamente todos los municipios bonaerenses se encuentran en la categoría de “riesgo extremo”, con excepción de las zonas de Punta Indio y Mar del Plata, que este miércoles fueron clasificadas como de “riesgo muy alto”. El escenario es especialmente preocupante si se tiene en cuenta que en los últimos días ya se registraron incendios que afectaron a más de 20 mil hectáreas.
Las autoridades describen la situación como “potencialmente explosiva” o “extremadamente crítica”. En el sur y sudoeste bonaerense, focos recientes en localidades como Coronel Dorrego, Marisol, Oriente, Tres Arroyos, Sierra de la Ventana y Villarino dejaron en evidencia la magnitud del problema. A esos episodios se sumaron incendios de pastizales de gran escala en Berisso y Ezeiza, lo que confirma que el riesgo atraviesa a toda la provincia, más allá de las diferencias regionales.
El panorama se agrava además por lo que ocurre en La Pampa, provincia limítrofe con Buenos Aires, donde decenas de focos ígneos encendieron las alarmas. En ese distrito se estima que alrededor de 100 mil hectáreas fueron alcanzadas por el fuego en las últimas semanas, una situación que incrementa el riesgo de propagación hacia zonas vecinas.
Desde los organismos técnicos explicaron que el nivel de riesgo extremo se configura cuando coinciden temperaturas superiores a los 30 grados, humedad por debajo del 30% y vientos que superan los 30 kilómetros por hora. Bajo estas condiciones, los campos se convierten en un verdadero polvorín: rastrojos de cosecha y pasturas secas pueden arder y expandirse a gran velocidad.
En el caso del riesgo “muy alto”, se advierte que las condiciones de quema ya son críticas, con posibilidad de incendios de copa y coronamientos intermitentes en zonas boscosas. En tanto, cuando el nivel asciende a “extremo”, los especialistas alertan que el comportamiento del fuego puede volverse impredecible, con un potencial destructivo máximo.
Mientras se aguardan cambios en el clima, las autoridades insisten en extremar los cuidados y evitar cualquier tipo de quema o actividad que pueda generar focos ígneos, en un contexto en el que gran parte de la provincia permanece al borde de una emergencia mayor.