Miércoles 14 de enero de 2026

Gauchito Gil: por qué cada 8 de enero miles de fieles le rinden devoción

La fecha recuerda la muerte de Antonio Mamerto Gil Núñez, convertido en uno de los santos populares más venerados del país. Promesas, agradecimientos y celebraciones se multiplican en Corrientes y en todo el Litoral.

Jueves 8 de enero de 2026

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Cada 8 de enero, miles de devotos se movilizan para rendir homenaje al Gauchito Gil, una de las figuras más emblemáticas de la religiosidad popular argentina. La jornada está marcada por actos religiosos, expresiones culturales y muestras de fe que se repiten en distintos puntos del país, con epicentro en la localidad correntina de Mercedes.

Desde la madrugada, largas filas de fieles y micros colman los accesos a la ciudad para agradecer favores, renovar promesas o pedir protección. Vestidos de rojo, con cintas, banderas y altares improvisados, los devotos transforman la conmemoración en una verdadera peregrinación multitudinaria.

Aunque Mercedes concentra el mayor flujo de personas, no es el único lugar donde se honra al Gauchito. En provincias como Chaco, Formosa y Misiones también se esperan celebraciones masivas, con rituales similares que combinan oración, música y expresiones de identidad popular.

La jornada suele incluir caravanas, rezos colectivos, ofrendas y espectáculos culturales, en un clima cargado de emoción y mística. Para muchos creyentes, no se trata solo de una tradición, sino de un acto de profunda gratitud y esperanza.

La figura detrás del mito
Antonio Mamerto Gil Núñez nació el 12 de agosto de 1847 y trabajó durante años como peón rural. En su juventud fue reclutado para combatir en la Guerra de la Triple Alianza y luego en las milicias enfrentadas a los federales, un contexto marcado por la violencia y la persecución.

La leyenda cuenta que, en medio de ese escenario, tuvo un sueño revelador en el que el dios guaraní Ñandeyara le advirtió que no debía derramar la sangre de sus semejantes. A partir de ese mensaje, decidió abandonar las armas y convertirse en una suerte de justiciero popular.

Según la tradición, el Gauchito ayudaba a los más humildes, robaba a los ricos para asistir a los pobres, curaba enfermos y defendía a quienes sufrían injusticias. Esa conducta lo convirtió en una figura perseguida por las autoridades de la época.

Finalmente fue detenido, condenado a muerte y trasladado hacia Goya. Sin embargo, antes de llegar, fue ejecutado a pocos kilómetros de Mercedes. Por esa razón, cada 8 de enero se recuerda su muerte y se reafirma una devoción que, lejos de apagarse, crece año tras año en todo el país.