Jueves 15 de enero de 2026

Un hallazgo del CONICET abre el camino a marcapasos más inteligentes y personalizados

Investigadores argentinos identificaron el rol central del Nodo Sinusal en la variabilidad del ritmo cardíaco, un avance que permite pensar nuevos tratamientos y el desarrollo de dispositivos que imiten el funcionamiento natural del corazón.

Viernes 2 de enero de 2026

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Un descubrimiento encabezado por especialistas del CONICET, junto a la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), el Hospital Interzonal de Agudos “Prof. Rodolfo Rossi” y otras instituciones, marca un avance significativo en el estudio del funcionamiento cardíaco y abre nuevas perspectivas para el diagnóstico y tratamiento de diversas patologías. El trabajo identifica el rol clave del Nodo Sinusal en la regulación de la variabilidad del ritmo cardíaco, un aspecto fundamental para la salud del corazón.

El estudio, publicado en la revista científica Frontiers in Medicine, plantea que el sistema nervioso autónomo (SNA) aporta un estímulo basal que luego es modulado por el Nodo Sinusal, una pequeña pero decisiva estructura del corazón, para determinar la variabilidad entre latidos. Este enfoque desafía la mirada predominante en la comunidad médica, que hasta ahora atribuía esa variabilidad casi exclusivamente a la acción directa del SNA.

Desde el CONICET explicaron que esta nueva comprensión podría transformar las estrategias terapéuticas actuales, que se concentran en modular el sistema nervioso autónomo. “A partir de nuestro hallazgo se abren nuevas posibilidades terapéuticas no invasivas para el abordaje de múltiples condiciones cardiológicas”, señaló Isabel Irurzun, investigadora del CONICET y líder del equipo de trabajo.

El Nodo Sinusal, conocido como el “marcapasos natural” del corazón, está formado por un conjunto de células ubicadas en la parte superior de la aurícula derecha y es el encargado de generar los impulsos eléctricos que inician cada latido. A partir del análisis de la variabilidad del ritmo cardíaco de unos 1.500 individuos sanos y con distintas patologías, los investigadores descubrieron que esta estructura posee una geometría fractal que evoluciona a lo largo de la vida.

“Determinamos los exponentes críticos de la estructura fractal del Nodo Sinusal, tres valores que caracterizan completamente su arquitectura”, explicó Irurzun, licenciada en Ciencias Físicas y doctora en Ciencias Exactas. Según detalló, comprender esta geometría permite asociar la variabilidad del ritmo cardíaco con los procesos de crecimiento y organización del propio nodo.

En la misma línea, la cardióloga y electrofisióloga Magdalena Defeo, jefa del Servicio de Cardiología del Hospital Rossi y coautora del estudio, sostuvo que este hallazgo permitiría incluso anticipar cómo debería evolucionar un Nodo Sinusal sano a lo largo del tiempo, lo que abre la puerta a diagnósticos más precisos.

A partir de estos avances, el equipo de investigación trabaja en el desarrollo de un nuevo tipo de marcapasos que incorpore la variabilidad del ritmo cardíaco, una característica ausente en los dispositivos actualmente disponibles en el mercado. La innovación ya fue patentada en la Argentina y pertenece al CONICET, la UNLP y el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires.

“Los marcapasos actuales funcionan de manera básicamente periódica. Cuando el dispositivo estimula de forma constante, la variabilidad del ritmo cardíaco se pierde, y eso es lo que buscamos evitar con nuestro invento”, explicó Irurzun. Según Defeo, mantener esa variabilidad mejora el gasto cardíaco y podría revertir efectos adversos asociados al uso prolongado de marcapasos convencionales, como el llamado “síndrome de marcapasos”.

Actualmente, el ingeniero biomédico y becario doctoral del CONICET David Alejandro Jorge Tasé trabaja en la construcción del primer prototipo capaz de imitar la variabilidad natural del corazón, con parámetros programables según las necesidades de cada paciente. “Será fundamental que el médico electrofisiólogo pueda decidir, en base a evidencia, cuándo conviene implementar esta variabilidad”, concluyó Irurzun.

El avance no solo representa un salto en el conocimiento científico, sino que posiciona a la investigación argentina en la vanguardia del desarrollo de tecnologías médicas más precisas, personalizadas y alineadas con el funcionamiento natural del cuerpo humano.